Un amigo de Fito tiene un negocio de hacer decoraciones para cadenas y pulseras. Lo novedoso del negocio es que las decoraciones son palabras escritas en binario. En realidad el amigo de Fito le confiesa que en muchos casos son secuencias de unos y ceros sin ningún significado. Al parecer a muchas personas les gusta esta idea y el amigo de Fito tiene varios pedidos. Los números usados en las decoraciones no los hace el amigo de Fito, por lo que debe comprarlos. Cierto día, sin embargo, la compra planificada no la pudo efectuar y se vio obligado a hacer las decoraciones con los números que tenía de reserva.
El problema consiste en determinar, dado un conjunto de pedidos hecho, cuál es el número máximo de estos que el amigo de Fito puede concretar, si se sabe la cantidad de números que guarda en reserva.